En general, los bezoares son poco frecuentes, siendo excepcionales en niños.

Según su composición distinguimos: Fitobezoar, compuesto por fibra de frutas y vegetales, es la forma más frecuente de bezoar en general. Tricobezoar, compuesto por pelos. Tricofitobezoar, mezcla de los dos anteriores.

 

Quimobezoar, compuesto por sustancias químicas como resinas (pintores). Otros bezoar menos frecuentes son: lactobezoar, bezoar de ascaris, bezoar de caquis.

Se conoce como síndrome de Rapunzel a la prolongación del bezoar más allá del ligamento de Treitz.

 

Si bien, hasta hace unos años la forma más frecuente era el tricobezoar, en la actualidad son más comunes los fitobezoares, sobre todo secundarios a cirugía gástrica previa. El fitobezoar suele aparecer en varones, mayores de 30 años, y está relacionado con trastornos de la motilidad digestiva, hipoclorhídrica y dieta excesiva en fibras. Todos estos factores favorecerían el éstasis gástrico y la formación del bezoar.

El Tricobezoar es la forma más frecuente en niños, y de éstos son mujeres el 80%. Los trastornos emocionales, la alteración de la conducta (tricotilomanía, tricofagia), y la alopecia son características comunes en estos pacientes.

En cuanto a la edad, el 80 % lo constituyen menores de 30 años, y el grupo etáreo más frecuente el que se halla entre 10 y 20 años; constituye el 50 % de los bezoares y generalmente lo conforman pacientes con trastornos emocionales o retardo mental. El tamaño es variable en dependencia del tiempo de evolución y del hábito de tricofagia. El de mayor tamaño que ha sido reportado fue de 3,2 kg y 62 cm.

Los fitobezoares se presentan con mayor frecuencia (más del 70 %), en el sexo masculino, favorecidos por la ingestión de determinado alimentos, defectos en el mecanismo normal del vaciamiento gástrico y antecedente de cirugía gastrointestinal.

Los tricobezoares se componen de pelo y sustancias vegetales y comprenden el 3 % del total de casos reportados en la literatura médica. Los linnobenzoares están formados por astillas de madera.

En los bezoares suele existir anemia hipocrómica. que sería secundaria a pérdida hemática por ulcus.

La clínica es variable e inespecífica. Pueden aparecer síntomas dispépticos incluso dolor abdominal agudo, náuseas y vómitos, plenitud postpandrial con intolerancia progresiva a los sólidos, anorexia, anemia y desnutrición. Suele existir alteración del hábito intestinal bien en forma de estreñimiento o diarrea (malabsorción).

 

 

 

 

 

En la exploración física destacada la palidez cutáneo-mucosa, halitosis (éstasis gástrico) y masa en epigastrio, dura, móvil que a veces puede ser dolorosa.

Sospecharemos la existencia de bezoar en pacientes que presenten la clínica anterior y en los que existan antecedentes de cirugía gástrica previa (fitobezoar), pica y alopecia (tricobezoar). Las pruebas complementarias confirmarán el diagnóstico.

 

El diagnóstico por imagen es fundamentalmente por USG abdominal (masa intragástrica) y SGD (defecto de repleción). La endoscopia sirve para confirmar el diagnóstico, tomar muestra y comprobar si existe una úlcera.

 

En el estudio radiográfico simple de abdomen se puede observar un defecto de repleción en laguna cerrada que puede ser desplazable. En el examen fluoroscópico contrastado puede verse el bario que fluye lentamente alrededor de la masa y, una vez expulsado éste, se observa una sombra moteada de densidad aumentada por el contraste adherido a la superficie del bezoar. Deben realizarse radiografías a las 24 horas de realizado el examen contrastado.

 

En una SGD en que aparezcan defectos de repleción y, en todo caso, la confirmación por endoscopia prequirúrgica son más que suficientes para el diagnóstico.

 

La obstrucción intestinal es sin duda la complicación más frecuente, bien por la extensión del bezoar al intestino delgado (síndrome de Rapunzel), o porque pequeños fragmentos de éste migran a intestino y se depositan en la válvula ileocecal. Otras complicaciones son la úlcera gástrica, hemorragia, perforación, peritonitis, invaginación y síndrome de malabsorción por sobrecrecimiento bacteriano.

 

No existe unanimidad con respecto al tratamiento empleado, puede ser:

 

  1. Conservador; a) fragmentación enzimática más procinéticos, si bien se corre el riesgo de producir obstrucción intestinal, siendo utilizado en fitobezoares pequeños; b) extracción endoscópica previa disolución enzimática con inyección de celulosa, chorro de agua, dispositivo perforado, cesta de Dormia y láser. Si la extracción no es completa pueden quedar restos que posteriormente provoquen obstrucción o inicio de nuevos bezoares.

 

  1. Tratamiento quirúrgico: para algunos es el tratamiento de elección y consiste en gastrotomía y extracción del bezoar. A veces, es necesaria la prolongación a primera porción duodenal en caso de extensión del bezoar.

 

En el tricobezoar el tratamiento de elección es siempre quirúrgico acompañado de tratamiento psiquiátrico. Sin embargo, en el fitobezoar se puede intentar tratamiento conservador, sobre todo en caso de pequeños fitobezoares. Consideramos que en caso de tratamiento quirúrgico, siempre hay que revisar intestino delgado por si hubiese restos que pudieran posteriormente provocar un cuadro obstructivo y que, en los casos de tricobezoar, estos pacientes deben ser controlados posteriormente por un psiquiatra.

 

Bezoar

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