Hay dos tipos principales de cáncer esofágico. El tipo de cáncer esofágico, conocido como adenocarcinoma, se desarrolla en el tejido glandular de la parte inferior del esófago, cerca de la abertura del estómago.

El carcinoma de la célula de escamosas crece en las células que forman la capa superior de la guarnición del esófago, conocidas como células escamosas. Este tipo de cáncer puede crecer dondequiera a lo largo del esófago.

A menudo, en las etapas tempranas del cáncer esofágico no se presenta ningún síntoma. Los síntomas no aparecen hasta que la enfermedad está más avanzada.
A continuación, se enumeran los síntomas más comunes del cáncer de esófago. Sin embargo, cada individuo puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • Dificultad o dolor al tragar ésta es una condición conocida como disfagia, y es el síntoma más común del cáncer esofágico. Esto da la sensación de tener alimentos atorados en el pecho, y las personas que tienen disfagia a menudo cambian a alimentos más blandos para poder tragarlos con más facilidad.
  • Dolor en la garganta o en la espalda, detrás del esternón o entre los omóplatos.
  • Pérdida de peso severa. Muchas personas que tienen cáncer esofágico pierden peso intencionalmente debido a que no reciben suficiente comida.
  • Ronquera o tos crónica
  • Vómitos.
  • Tos con sangre.

Los factores de  riesgo mayor de desarrollar cáncer de esófago:

Edad: la incidencia de cáncer del esófago, o la tasa o frecuencia de la ocurrencia, aumenta con la edad. Casi la mitad de todas las personas con este cáncer son mayores de 70 años. Alrededor de tres cuartas partes de las personas diagnosticadas tienen entre 55 y 85 años de edad. En las personas menores de 40 años, las probabilidades de desarrollar este tipo de cáncer son menos de 1 en 100,000.

Sexo: en comparación con las mujeres, los hombres tienen una tasa tres veces mayor de cáncer del esófago.

Raza: los africanos americanos tienen 50% más de probabilidades de contraer cáncer del esófago en comparación con los blancos. La mayoría de los cánceres del esófago de los africanos americanos son del tipo de células escamosas. En contraste, los adenocarcinomas son la forma más común de cáncer del esófago en los blancos.

Esófago de Barrett: esta afección está asociada con el reflujo de los fluidos estomacales y duodenales hacia la parte inferior del esófago durante tiempo prolongado. Algunas personas con esta afección experimentan pirosis, mientras que otros no presentan síntomas. El esófago de Barrett es un factor de riesgo para el cáncer del esófago tipo adenocarcinoma. Esto se debe a que las células anormales en el esófago de Barrett con el tiempo pueden progresar y convertirse en displasia, una condición precancerosa. La displasia se clasifica en grados, o niveles, siendo la displasia de alto grado la más anormal. Las personas con esófago de Barrett tienen 50 veces más probabilidades de contraer cáncer del esófago que las personas sin esta afección. Aunque se desconoce el riesgo exacto, los investigadores calculan que es menor de 1 % al año, lo cual significa que sólo 1 de cada 200 personas.

Enfermedad por reflujo, o GERD: aunque se haya o no se haya diagnosticado esófago de Barrett, una larga enfermedad por reflujo esofágico también llamada GERD, aumenta el riesgo de adenocarcinoma del esófago. La pirosis es uno de los principales síntomas de GERD, aunque esta afección también se puede presentar sin síntomas. Recientemente en una encuesta Gallup se determinó que un 44 % de los adultos estadounidenses tienen pirosis al menos una vez al mes. Alrededor del 30% de los casos de cáncer del esófago pueden ser asociados con GERD.

Tabaco: el uso de productos del tabaco, inclusive cigarrillos, cigarros, pipas y tabaco para mascar, es el principal factor de riesgo para el cáncer del esófago. Cuanto más tiempo la persona use productos del tabaco, mayor será su riesgo de contraer cáncer. El riesgo del cáncer del esófago del tipo adenocarcinoma se duplica en las personas que fuman una cajetilla de cigarrillos al día o más. Más de la mitad de todos los cánceres del esófago del tipo de células escamosas está relacionada con fumar.

Alcohol: el consumo excesivo de alcohol durante un tiempo prolongado es un factor de riesgo importante para el cáncer del esófago, especialmente el del tipo de células escamosas. Aunque probablemente el alcohol no es un factor de riesgo tan grande como fumar, la combinación de fumar y beber alcohol aumenta el riesgo de una persona mucho más que cada uno de ellos por sí mismo.

Obesidad: el peso excesivo y la obesidad son claramente factores de riesgo, particularmente para adenocarcinoma del esófago. El riesgo de fallecer de este tipo de cáncer aumenta aproximadamente un 50 % en los hombres obesos.

Alimentación: una alimentación deficiente en frutas, vegetales, ciertos minerales y vitaminas, particularmente las vitaminas A, C y riboflavina, puede aumentar el riesgo de contraer cáncer del esófago. El consumo excesivo de comida, que resulta en obesidad, aumenta el riesgo de contraer adenocarcinoma. Ciertas sustancias en la alimentación pueden aumentar el riesgo del cáncer y pueden explicar la alta tasa de este cáncer en ciertas regiones del mundo. Alrededor de 15% de los casos de cáncer del esófago puede estar asociado con una alimentación deficiente en frutas y vegetales.

Líquidos muy calientes: se cree que la ingestión frecuente de líquidos muy calientes puede aumentar el riesgo del tipo de cáncer del esófago de células escamosas.

Exposiciones ocupacionales: la exposición a los solventes que se usa en las tintorerías, puede ocasionar un mayor riesgo de cáncer del esófago. Los trabajadores de tintorerías tienen una tasa mayor de cáncer del esófago. La exposición a los gases de otras sustancias químicas también puede aumentar el riesgo de cáncer del esófago.

Ingestión de lejía: la lejía es una sustancia química que se encuentra en limpiadores industriales y domésticos fuertes, como los limpiadores de drenaje. La lejía es un agente corrosivo, lo que significa que puede quemar y destruir células. Los niños que encuentran y tragan accidentalmente sustancias químicas domésticas tienen una alta tasa de contraer el tipo cáncer del esófago de células escamosas como adultos. Este tipo de cáncer puede ocurrir en promedio aproximadamente 40 años después de que se ingirió la lejía.

Acalasia: en esta enfermedad, el esfínter esofágico inferior no se relaja adecuadamente para permitir el paso de alimentos y líquidos al estómago. La causa de esta enfermedad probablemente es un defecto de las células nerviosas en la parte inferior del esófago que evita la relajación del esfínter esofágico inferior y dificulta la deglución. La sección del esófago que se encuentra sobre este estrechamiento se dilata (se agranda) y retiene los alimentos. No es clara la razón por la cual la acalasia es un factor de riesgo para el cáncer del esófago, pero aproximadamente un 6 % de todos los pacientes que padecen acalasia contrae cáncer del esófago del tipo de células escamosas.

Tilosis: esta es una enfermedad hereditaria rara que causa un crecimiento excesivo de la parte superior de la piel de las palmas de las manos y de las plantas de los pies. Se cree que una mutación del un gene en el cromosoma 17 es el responsable de la tilosis y de algunos tipos de cáncer del esófago. Las personas con esta afección tienen un riesgo muy alto (casi un 40 %) de contraer el tipo de cáncer del esófago de células escamosas y por lo tanto requieren la supervisión temprana y regular, con una endoscopia superior (un dispositivo de visualización con una cámara para ver el esófago).

Membranas esofágicas: estas protuberancias anormales de tejido en el esófago pueden interferir con la deglución. Esta anormalidad algunas veces se presenta en personas que también tienen anemia y anormalidades en la lengua, las uñas de los dedos de las manos, el bazo y en otros órganos. Generalmente esta combinación de anormalidades se llama síndrome de Plummer-Vinson, pero algunas veces también se le denomina síndrome de Paterson-Kelly. Aproximadamente 1 de cada 10 pacientes con este síndrome eventualmente contrae cáncer del esófago de células escamosas.

Tratamiento del cáncer esofágico:

El tratamiento específico del cáncer esofágico será determinado por  lo siguiente:

  • La edad del paciente y la extensión del tumor.

El tratamiento puede incluir: Cirugía, Quimioterapia, Radioterapia. Algunas veces, se pueden combinar varios de estos tratamientos para tratar el cáncer esofágico.

ESTADIOS DEL CANCER DE ESOFAGO

Estadio 0 (Carcinoma in situ)

En el estadio 0, el cáncer se encuentra solamente en la capa interna de células que recubren el esófago. El estadio 0 también se conoce como carcinoma in situ.

Estadio I

En el estadio I, el cáncer se ha diseminado más allá de la capa interna de células hasta la siguiente capa de tejido en la pared del esófago.

Estadio II

El cáncer del esófago en el estadio II se divide en estadio IIA y estadio IIB, según del lugar dónde se ha diseminado.

  • Estadio IIA: El cáncer se ha diseminado a la capa de músculo del esófago o a la pared exterior del esófago.
  • Estadio IIB: El cáncer puede haberse diseminado a alguna de las tres primeras capas del esófago y a los ganglios linfáticos circundantes.

Estadio III

En el estadio III, el cáncer se ha diseminado a la pared exterior del esófago y puede haberse diseminado a los tejidos o a los ganglios linfáticos cerca del esófago.

Estadio IV

El cáncer del esófago en el estadio IV se divide en estadio IVA y estadio IVB, de acuerdo con el lugar dónde se ha diseminado.

  • Estadio IVA: El cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos circundantes o distantes.
  • Estadio IVB: El cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos distantes u órganos en otras partes del cuerpo.

 

CARCINOMA VARICOIDE DE ESÓFAGO

 

Es un tumor esofágico raro que se localiza principalmente en el tercio inferior del esófago. Puede simular várices esofágicas, tiene una apariencia de rigidez fija con demarcación abrupta  y márgenes bien definidos.

 

Produce engrosamiento y tortuosidad de los pliegues esofágicos por la diseminación submucosa del tumor. Una forma de diferenciarlo de las varices esofágicas es que las varices tienden a cambiar de  de forma y tamaño con las peristalsis, la respiración y las maniobras de Valsalva.

 

Clínicamente puede causar disfagia lo cual no es un síntoma de las várices esofágicas.

El diagnóstico  se hace por endoscopia y biopsia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la medida en que el cáncer esofágico evoluciona del estadio 0 al IV, las células cancerígenas crecen a través de las capas de la pared esofágica y se diseminan hacia los ganglios linfáticos y otros órganos

 

CANCER DE ESOFAGO

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