En la producción de fracturas de todo hueso normal intervienen generalmente, como causa, la acción de una gran violencia exterior que, venciendo la resistencia del tejido óseo, determina su inmediata solución de continuidad. Sin embargo, se da en el organismo un tipo de fracturas que, sin reconocer previamente alteración ósea alguna, la acción de pequeños y continuados traumatismos poco mayores a los que habitualmente soporta, llega a ser capaz de producir una interrupción en la continuidad del hueso, pero lenta y solapadamente.

 

  • Fracturas por estrés: Son aquellas fracturas por traumatismo debido a stress repetitivo sobre la zona; se conocen también como fracturas de fatiga o de marcha. Generalmente existe una historia clara de traumas pequeños y repetitivos previos al comienzo del dolor local. Puede ser marcha prolongada, danza, etc. Clínicamente existe dolor insidioso y gradual que aumenta con la actividad y mejora con el descanso. Suele haber dolor local y discreta hinchazón. Sin embargo, los estudios radiográficos pueden ser al principio negativos, ya que tardan entre 2 y 4 semanas en aparecer los hallazgos. Las radiografías mostrarán la presencia de una línea fina, radiotransparente, en dirección transversa y prácticamente  siempre sin desplazamiento de fragmentos. Los estudios isotópicos son más precoces. Más frecuentemente se puede ver el callo  que rodea la línea de fractura y que produce una zona densa y fusiforme alrededor del foco fructuario.

 

  • Fracturas por insuficiencia: Las fracturas por insuficiencia constituyen un subgrupo de las llamadas fracturas de estrés que son consecuencia de la aplicación repetitiva de una fuerza de intensidad normal sobre un hueso con déficit cuali o cuantitativo en su contenido mineral. Por lo general ocurren en mujeres añosas con osteoporosis, siendo la pelvis y miembros inferiores los sitios más afectados. La importancia de su correcto reconocimiento se debe al diagnóstico diferencial con la enfermedad ósea metastásica y posee gran implicancia pronóstica.

 

Fracturas patológicas: Todo proceso que provoca debilitamiento del hueso, conlleva el riesgo de presentar fracturas patológicas. Existen causas locales y también enfermedades difusas del esqueleto que se pueden acompañar de fracturas patológicas. Las fracturas por causa local son generalmente secundarias a carcinoma metastático, más frecuentemente del pulmón, mama, próstata, tiroides o riñón. Suele ocurrir a nivel de los cuerpos vertebrales, en el tercio proximal del fémur y en la mitad proximal del húmero. Por el contrario, las causas de fractura patológica por enfermedades generalizadas del esqueleto incluyen, entre otras, la osteoporosis senil con afectación fundamentalmente en los cuerpos vertebrales dorsales y lumbares, así como en el cuello del fémur.

 

Las fracturas del sacro se pueden ver en la mitad de los casos en los que hay fracturas pélvicas. Pueden ser difíciles de visualizar ya que la mayoría de veces el sacro esta oculto por gas. Para buscar fracturas del sacro uno debe visualizar las líneas bilaterales del sacro para ver que estén intactos.

Las fracturas por estrés del sacro se visualizan en pacientes con osteoporosis o que se encuentran bajo terapia con radiación, se pueden observar un parcheado o una línea esclerótica a nivel del ala del sacro que puede o no demostrar disrupción cortical. Estas fracturas tienen una apariencia característica en la Gammagrafía ósea como el signo de el Honda que semeja el logo de esta marca de carros, que se debe a una intensa hipercaptación.

La Resonancia Magnética mostrara un área de baja densidad difusa en T1 en la zona afectada y en T2 mostrará hiperintensidad esto a la asociación de edema y hemorragia; este es conocido como el signo de la H también visible en la RM.

 

 

 

FRACTURAS POR INSUFICIENCIA, STRESS Y PATOLOGIAS

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