Una luxación (del lat. luxatio, -onis), es un tipo de lesión articular, caracterizada por la pérdida de la relación de los extremos de los huesos o de las superficies articulares, que participan en una articulación. Para que se produzca, debe desgarrarse por completo la cápsula articular.

Se produce a consecuencia de un traumatismo considerable de la articulación, pudiendo quedar luego de su curación, un cierto grado de rigidez articular, por la cicatrización subsiguiente a la lesión de los tejidos blandos. Puede también producirse una luxación patológica, cuando las estructuras articulares se han destruido como consecuencia de procesos diferentes a los traumáticos: infecciones u otras causas.

Al examen clínico, además de la deformación local, la palpación pone en evidencia la incongruencia de las carillas articulares.

En aquellas articulaciones donde la cavidad articular es poco profunda, la laxitud capsular residual, posterior a una luxación, puede ocasionar que la articulación sea inestable, o bien que recidive la misma, como sucede con la articulación del hombro.

 

La propensión a las luxaciones en ciertas articulaciones, así como la frecuencia con que se producen, obedecen en gran parte a su propia estructura y condiciones de estabilidad, y a la fuerza de los músculos y tendones que las rodean. Así, por ejemplo, la cadera, cuyas articulaciones tienen mucha estabilidad porque las superficies articulares se encuentran encajadas entre sí, no suele luxarse a menudo, en tanto que los dedos, los codos y los hombros, con articulaciones menos estables, se luxan con mayor facilidad. Cualquier articulación es susceptible de dislocarse.

Cuando la separación de las superficies articulares de los huesos es total, se denomina luxación completa; cuando sólo se separa en parte recibe los nombres de incompleta, parcial o subluxación.

SINTOMAS

El primer síntoma que se produce tras una luxación es el dolor intenso, que luego remite pero que vuelve a sentirse con la misma intensidad al menor movimiento. El segundo es la deformidad, puesto que hay un hueso desplazado de su lugar; cada luxación tiene su deformidad característica, que sirve de orientación, aparte de que se puede localizar la nueva posición del hueso mediante palpación.

 

TRATAMIENTO

Como cada articulación tiene características propias, para que la luxación no se agrave hasta el punto de hacerse irreversible y pueda corregirse sin mayor consecuencias posteriores, es necesario que la reducción se realice dentro de las primeras 24 horas; este plazo obedece a que, transcurrido ese tiempo, los tendones suelen contraerse, acortándose, lo que dificulta en extremo las maniobras de reducción y, además, causa dolores mucho más intensos.

 

 

LUXACIONES

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