Tumores neurogénicos:

 Son la causa más común de masa mediastinal posterior. Aproximadamente un 70% de estos son benignos. Hay 3 grupos principales:

  1. Los tumores que se originan de la vaina nerviosa (schwannoma, neurofibroma).
  2. Aquellos que se originan en la cadena simpática (ganglioneuroma, ganglioneuroblastoma, neuroblastoma).
  3. Los originados en los ganglios parasimpáticos (feocromocitoma, quemodectoma).

El primer grupo es el más común y el tercer es el menos común, Los tumores neurogénicos típicamente ocurren en pacientes jóvenes, aunque la mayoría son asintomáticos, estos tumores producen síntomas neurológicos con dolor radicular y parestesias. La extensión intravertebral pede resultar en compresión del cordón.

Los tumores originados de los nervios periféricos tienden a tener una forma redonda y los que se originan de la cadena simpática tienen forma fusiforme con una orientación más vertical.

Usualmente son de localización paraespinal, los tumores neurogénicos benignos usualmente  son homogéneos con márgenes bien definidos. Los malignos son heterogéneos con bordes irregulares. Anomalías óseas asociadas incluyen extensión a la costilla, erosión de esta. Esto no implica malignidad aunque la destrucción franca de hueso debe hacernos sospechar de malignidad.

 

La RM es el método de elección de estudio por su capacidad de demostrar la presencia de extensión intraespinal del tumor o la presencia de anormalidades del cordón asociadas. En RMN los tumores neurogénicos son típicamente masas bien definidas con una apariencia homogénea, demostrando una señal de intensidad levemente mayor que la del músculo en T1 y marcadamente intenso en T2. Estos usualmente realzan  homogéneamente después de la administración de gadolinio.

 

Anomalías asociadas de los cuerpos vertebrales son bien demostrados en TAC. Ya que la vaina de los nervios  se origina posteriormente, usualmente se asocian con abertura del forámen neural. En contraste, los tumores que se originan de los ganglios simpáticos se localizan anterolateralmente a los cuerpos vertebrales resultan con más frecuencia en erosión ósea.

 

Anomalías paravertebrales:

 

Las anomalías infecciosas, malignas y traumáticas de la columna torácica pueden resultar en la presencia de una masa mediastinal posterior.

Debido a la variedad de etiología de anormalidad paravertebral pueden ocurrir en pacientes de cualquier edad y sin predilección sexual.

Los pacientes con una masa mediastinal posterior a menudo se presentan con dolor posterior.  Los pacientes con procesos infecciosos pueden presentar con dolor de espalda.

Una enfermedad infecciosa importante es el Mal de Pott, un absceso paraespinal producido por una infección tuberculosa.

Las etiologías malignas incluyen enfermedad metastásica y mieloma. Las etiologías traumáticas incluyen fractura vertebral con un hematoma paraespinal asociado.

En estudios de imágenes, las masas mediastinales posteriores usualmente son bilaterales y fusiformes. Cuando están presentes, la bilateralidad puede ayudar a distinguir masas paravertebrales de tumores neurogénicos, los cuales usualmente son masas paraespinales unilaterales.

Una excepción importante es la neurofibromatosis, que puede presentarse con neurofibromas múltiples.

 

 

La presencia de anormalidades vertebrales o de los discos intervertebrales  sugiere una etiología paravertebral. El compromiso del espacio intervertebral puede ayudar a distinguir entre un proceso infeccioso y uno maligno.

Es estrechamiento de estos espacios y anormalidades del cuerpo vertebral adyacente sugieren una patología infecciosa.

Los procesos malignos se asocian con destrucción del cuerpo vertebral pero respetan el espacio intervertebral.

Un hematoma paraespinal postraumático generalmente se asocia con fractura de uno o más cuerpos vertebrales torácicos. La RMN muestra características típicas de la hemorragia en la masa paraespinal, que varía dependiendo del estadio de la hemorragia.

 

Anomalías vasculares:

 

Tanto la aorta descendente como la vena ácigos están localizadas en el mediastino posterior y las anormalidades en cualquiera de estas dos, puede producir una masa del mediastino posterior. Las anormalidades de la ahora descendente incluyen: aneurismas ateroscleróticos, micóticos y postraumáticos.

La dilatación de la vena ácigos puede resultar de un flujo incrementado (obstrucción de la Vena Cava Superior) o de una presión aumentada (insuficiencia tricuspídea o insuficiencia cardiaca de cámaras derechas); también esta puede estar agrandada por una condición congénita llamada: continuación de la ácigos de la vena Cava Inferior.

 

La mayoría de aneurismas torácicos son de topo aterosclerótico y por lo tanto, frecuentes en pacientes mayores. Los aneurismas micóticos y postraumáticos pueden ser vistos en cualquier grupo de edad. La continuación de la ácigos de la VCI es vista en asociación a poliesplenia y asplenia, pero puede ser un hallazgo incidental.

 

En la radiografía de tórax, los aneurismas de la aorta torácica típicamente producen un contorno anormal de la aorta descendente y a menudo se puede estar la presencia de una calcificación curvilínea. El diagnóstico puede ser confirmado por una TAC con medio de contraste, RMN o angiografía.

 

Anormalidades esofágicas:

 

Una gran variedad de anomalías esofágicas pueden producir una masa mediastinal posterior, estas incluyen: neoplasias benignas y malignas, acalasia, hernia hiatal y quistes de duplicación.

Por la gran variedad de etiologías, no hay una predilección por un grupo demográfico específico.

Las neoplasias del esófago pcurren en pacientes mayores y se asocian al abuso de alcohol y cigarro. El leiomioma es el tumor más benigno y frecuente en el esófago, ocurre en un rango de edad entre los 20-60 años, con predominio en hombres.

 

La acalasia usualmente ocurre en pacientes entre los 30-50 años, con igual frecuencia en hombres y mujeres.

Los tumores esofágicos tienden a presentarse con síntomas de disfagia antes de que se vuelvan lo suficientemente grandes para producir una masa mediastinal. Las masas grandes pueden presentar niveles de aire/fluido en el esófago y un engrosamiento de la línea traqueo-esofágica.

 

 

 

Otras masas mediastinales menos frecuentes:

Linfadenopatía:

Puede ser secundario a neoplasias, especialmente linfoma y carcinoma broncogénico y algunas etiologías inflamatorias como la sarcoidosis. Sin embargo la afectación de estos ganglios es una manifestación infrecuente en estas patologías. La linfadenopatía mediastinal posterior resulta típicamente como masas paraespinales bilaterales y pueden ser vistos como una abertura de las líneas paraespinales en las radiografías de tórax.

 

Quiste neuroentérico:

Son anormalidades raras que contienen tanto elementos neurales y gastrointestinales. A menudo son dolorosos y se desarrollan en gente joven. Rara vez se llenan de medio de contraste después de realizar una mielografía.

 

Meningocele:

Los meningoceles anteriores y laterales representan herniaciones de las menínges a través de los forámenes neurales o a través de defectos de los cuerpos vertebrales. Usualmente son asintomáticos y más a menudo se presentan en la edad adulta. Frecuentemente se asocian a neurofibromatosis.

Se observan como una masa paraespinal homogénea y bien definida. Usualmente se asocian a anomalías vertebrales y escoliosis. Frecuentemente se llenan de medio de contraste después de realizar una mielografía.

 

Hernia de Bochdalek:

La herniación de la grasa omental, riñón o bazo a través del forámen de Bochdalek puede resultar en una masa mediastinal posterior. En las radiografías de tórax usualmente se presentan como un bulto liso en el aspecto posterior del hemidiafragma izquierdo. Puede confirmarse el diagnóstico por la demostración de un defecto diafragmático en TAC.

 

Hematopoyesis extramedular:

Es rara y se ve una respuesta compensadora de la médula. Se asocia con anemias severas, particularmente la talasemia intermedia. Se presenta como una masa paraespinal longitudinal, bilateral y lobulada.

Algunos hallazgos óseos asociados en la médula incluyen: expansión de las costillas con un estrechamiento de los espacios intercostales, lo que sugiere el diagnóstico.

 

Diagnóstico diferencial de masas del mediastino posterior:

 

 

  1. Neoplasias:
    • Tumor neurogénico.
    • Tumor espinal.
    • Linfoma
    • Timoma invasivo
    • Tumor mesenquimal
    • Hemangioma
    • Linfangioma
    • Tumor tiroideo.
  2. Inflamatorio:
    • Espondilitis infecciosa.
    • Mediastinitos
    • Pseudoquiste pancreático
    • Hiperplasia linfoide.

 

 

  1. Vascular:
    • Aneurisma de la aorta descendente.
    • Ácigos agrandada
    • Varices esofágicas
  2. Trauma:
    • Aneurisma aórtico.
    • Hematoma
    • Hemotórax loculado.
    • Pseudomeningocele traumático.
  3. Quistes del intestino
    • Quiste broncogénico.
    • Quiste entérico
    • Quiste neuroentérico.
  4. Masas grasas
    • Hernia de Bochdalek.
    • Lipomatosis mediastinal.
    • Tumores que contienen grasa.

 

 

Masas del mediastino posterior

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