Las manifestaciones de la infección músculo esquelética dependen de la localización de la lesión, el mecanismo desencadenante, el agente infeccioso y de la naturaleza agudo o crónica de la enfermedad.

Términos:

Osteomielitis: se refiere a la infección del hueso y la médula ósea. La contaminación del a cortical ósea se conoce cono osteítis infecciosa o supurativa. La periostitis infecciosa describe la contaminación de la superficie perióstica en contacto con el hueso.

 

Infección de partes blandas: se refiere a la contaminación de estructuras cutáneas, subcutáneas, musculares, faciales, tendinosas, ligamentosas o de las bolsas. Puede verse de forma aislada o procediendo a la periostitis, osteítis u osteomielitis.

 

Infección articular: es el proceso séptico de la propia articulación. La artritis séptica puede ser un proceso primario con diseminación secundaria precoz al hueso adyacente.

 

Secuestro: es un fragmento de hueso necrótico separado del hueso sano por tejido de granulación. Los secuestros pueden permanecer en la médula ósea durante mucho tiempo y conocer microorganismos viables  que desencadenen una reagudización de la infección.

 

Involucro: consiste en la capa de hueso sano que se forma alrededor del hueso necrotico. Pueden formarse tractos que perforen el involucro, a través de los cuales drena el pus.

 

Cloaca: es el nombre que recibe la apertura en el involucro a través de la misma se exteriorizan tejido de granulación y secuestros. Los tractos que conectan el hueso con la superficie cutánea se conocen como fístulas.

 

Absceso óseo (Absceso de Brodie): es un foco de infección de bordes nítidos. Está tapizado por tejido de granulación y normalmente rodeado por hueso ebúrneo.

 

 Vías de contaminación:

  1. Diseminación hematógena de la infección:

Las bacterias alcanzan los vasos sanguíneos, por extensión directa a partir de localizaciones extravasculares de infección (GU, GI, biliar, respiratorio, piel y tejidos blandos). La osteomielitis hematógena suele ser monobacteriana.

Gérmenes: en el recién nacido y lactante: Staph aureus, estreptococos del grupo B, E. coli

En niños mayores de un año los más frecuentes son S. aureus, S. pyogenes, H. influenzae

Niños mayores de 4 años: estafilococos.

Adultos y adictos a drogas IV: Gram negativos.

  1. Extensión de un foco infeccioso adyacente:

Usualmente están implicadas las partes blandas. El tumor hinchado de Pott consiste en la tumefacción insidiosa del cuero cabelludo debida a la infección subperióstica del hueso frontal secundaria a sinusitis frontal. Otras causas frecuentes son: traumas, mordeduras de hombres y animales, heridas penetrantes, irradiación, quemaduras, úlceras de decúbito.

  1. Contaminación directa:

Las heridas penetrantes de manos y pies pueden causar osteomielitis y artritis séptica al inocular microorganismos directamente en el hueso o la articulación. Es una complicación frecuente en el pie al ser herido por clavos, astillas o cristales que penetren profundamente.

  1. Infección post-operatoria:

 

Osteomielitis aguda:

 

La evidencia radiológica de una destrucción ósea extensa en la osteomielitis hematógena piógena del niño suele retrasarse días o semanas. En algún momento se hacen evidentes la lesión destructiva de la metáfisis y la periostitis.  Las lesiones radiolúcidas se extienden hasta la placa de crecimiento y rara vez las invaden. Las lesiones radiolúcidas metafisiarias, la periostitis y el derrame articular son indicios radiológicos útiles.

En el adulto son más difíciles de distinguir las alteraciones de partes blandas con el estudio radiológico. La destrucción ósea epifisiaria, metafisaria y diafisaria se observa en forma de áreas líticas de tamaño variable que se asocian a periostitis leve.

La reabsorción cortical se presenta con indentación endostal, tunelización cortical y defectos óseas subperiósticos mal definidos.

 

Osteomielitis subaguda y crónica:

 

Absceso de Brodie: en las fases subagudas o crónicas de una osteomielitis pueden verse abscesos radiológicos únicos o múltiples habitualmente estafilococicos. Se observan como lesiones circunscritas con predilección por los extremos de los huesos tubulares.

Los abscesos de Brodie son más frecuentes en niños, donde aparecen en las metáfisis especialmente en las tibiales distal y proximal. Estos rara vez atraviesan la placa de crecimiento sin fusionar y afectan a las epífisis. La pared del absceso está tapizada por tejido de granulación inflamatorio y rodeado por hueso esponjoso ebúrneo. El líquido contenido en el absceso puede se purulento o inflamatorio.

 

A los RX: se observa una imagen lítica de reborde escleroso, usualmente localizada en la metáfisis donde puede conectar con la placa de crecimiento a través de un canal tortuoso, lo cual es diagnóstico. Si el absceso se localiza en la corteza, su morfología es la de una lesión radiolúcida, con borde escleroso y periostitis, semejante a un osteoma osteoide o a una fractura de estrés.

Una lesión  circular o elíptica  sin calcificación menor de 2 cms. es típica de un absceso cortical, un área radiolúcida circular con o sin calcificación menor de 2 cms. es típica de un osteoma osteoide y una radiolucencia  lineal sin calcificación es característica de una fractura de estrés.

 

Secuestro: las áreas de necrosis ósea suelen localizarse en la región medular de los huesos tubulares., formando espículas óseas radiointensas. El secuestro suele estar rodeado por tejido de granulación.

 

Osteomielitis esclerosante: en las fases subaguda y crónica de las osteomielitis. La aposición perióstica de hueso sobre la corteza alterada puede ser marcada, haciendo que el hueso afectado se vea muy radiointenso y de contorno irregular. La mandíbula es el hueso mas frecuentemente afectado.

 

Complicaciones:

Osteolisis severa: cuando la osteomielitis no se trata ni eficaz ni precozmente la osteolisis puede ser tan severa que haga desaparecer grandes porciones de huesos tubulares o planos.

Alteración del crecimiento epifisiario: en el lactante cuando la infección se extiende a la epífisis de un hueso tubular, pude lesionar las células cartilaginosas de la cara epifisiaria de la placa de crecimiento con la consiguiente alteración del crecimiento.

Neoplasia: es frecuente el desarrollo de carcinoma epidermoide en un tracto fistuloso junto al foco de osteomielitis crónica. El periodo trascurrido entre la instauración de la osteomielitis y la aparición del cáncer es de  unos 20 a 30 años. El cáncer se manifiesta por dolor, supuración, hedor procedente del tracto fistuloso, además de asociar linfadenopatía. Tiene mal pronostico.

 

Osteomielitis

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